
El Propósito Tiene el Poder de Transformar Tu Organización

¡Las culturas organizativas nunca cambian por sí solas! Lo que las cambia son los comportamientos individuales y, cuando estos se consolidan, se produce una transformación cultural.
La necesidad de la racionalidad
Las empresas nacen de una gran idea que, en poco tiempo, se convierte en una misión. Para hacer realidad estos proyectos, establecen una serie de objetivos estratégicos fundamentales cuya intención subyacente es trascender y perdurar, lo cual se consigue mediante el crecimiento —nuevos mercados, nuevos productos, fusiones y adquisiciones— y la transformación —nuevos líderes e iniciativas—.

No hace mucho, dábamos por sentado que la capacidad de crecer y transformarnos era infinita; sin embargo, la realidad nos demuestra lo contrario. Los recursos son escasos, la gente es más racional en su consumo y el compromiso con el medio ambiente es entrópico.
Los límites son una realidad.
Además, estas situaciones suelen provocar una especie de cambios tectónicos en la cultura corporativa que acaban repercutiendo en el rendimiento de la organización. Por lo tanto, también es necesario unir a las personas que forman parte de la plataforma empresarial (para simplificar, considérese la plataforma empresarial como un grupo de empresas agrupadas bajo una única marca), centrarse en las acciones y conectar a los públicos clave en torno a una idea sencilla y convincente que sintetice el razón de ser de la empresa.
La necesidad de la ciudadanía
Hoy en día, la frontera entre las dimensiones social y empresarial es difusa. Las empresas sienten la presión de ir más allá del lema “triunfar haciendo el bien”, ya que la gente —incluido su papel como ciudadanos— exige a las empresas una contribución positiva real a la sociedad.
De este modo, el impacto empresarial podría entenderse desde tres perspectivas:

- Resultados financieros y operativos: dar una respuesta integral que tenga en cuenta no solo los resultados de la empresa, sino también la situación económica y financiera personal.
- Impacto social y medioambiental: Abordar siete de los ocho principios de sostenibilidad (extraídos del FSSD elaborado por El Paso Natural, Suecia).
- Por el bien del planeta: Extracción —concentraciones de sustancias extraídas de la corteza terrestre—, Conversión —concentraciones de sustancias generadas como subproducto de la sociedad, como los gases de efecto invernadero— y Degradación —por medios físicos, como la sobrepesca o la sobreexplotación de los bosques—.
- En lo que respecta a las personas: Salud —condiciones de trabajo peligrosas—; Influencia —restricción de la libertad de expresión—; Equidad —discriminación o selección injusta en el acceso al empleo—; y Búsqueda de sentido —restricción de la expresión cultural—.
- Experiencia: La reacción ante los propios conocimientos y vivencias.
- Conocimiento: competencia (el octavo principio), experiencia y habilidades.
- Experiencia: Experiencias de marca, de cliente y de usuario.
Hagas lo que hagas, lo que está escrito más arriba le da sentido a la vida.
La empresa debe inspirar comportamientos y motivaciones en sus públicos clave, incluida la sociedad en general. Debe plasmar el verdadero poder de su propósito, que cobra vida en cada idea y en cada acción. Y esto va más allá de un simple ejercicio de rediseño de marca, conciso y superficial.
El propósito es lo que sustenta y alimenta la fuerza vital de la organización, aportando energía y relevancia a la empresa y a su marca.
La necesidad de una transformación continua
Debido a los nuevos modelos de negocio, mercados y necesidades de los clientes impulsados por la digitalización, las fuentes de disrupción crecen más rápido que nuestra capacidad para “absorberlas y asimilarlas”.
Esto ha convertido la “transformación de la transformación” en algo imprescindible y, como consecuencia, el propósito cobra aún más importancia, ya que aporta consistencia, coherencia, claridad y fuerza.
Ser una empresa con un propósito definido genera un vínculo emocional que se traduce en un mayor compromiso.
En este sentido, el propósito actúa como una brújula que marca el rumbo, vinculando e impulsando los esfuerzos de transformación de una forma que todos puedan comprender.
La necesidad de la digitalización en todos los ámbitos del entorno empresarial
La idea de comunidad también se ha visto afectada por los procesos de transformación, aunque, como personas, necesitamos estar conectados.
La digitalización nos permite conectarnos de múltiples formas que facilitan nuestra interacción con los demás. La clave está en evitar que las relaciones se vuelvan superficiales.
El propósito es lo que hace que las interacciones digitales sean significativas.
Esto se debe a que transmite una sensación de valores compartidos, que es la base sobre la que se sustenta la comunidad.
El propósito también facilita la transformación digital, ya que es un elemento que involucra a las personas a lo largo de toda la cadena de valor empresarial, lo que contribuye a impulsar y motivar iniciativas diversas entre todas las partes interesadas de la empresa.
La necesidad de una solución sencilla
Para hacer realidad el nuevo propósito e impulsar la transformación cultural —cambiando los hábitos, uno a uno—, es necesario reconocer tanto las ambiciones y la realidad actual de la empresa como los valores y el legado que se han ido forjando a lo largo de los años.
El propósito, que cobra vida a través de la misión y la visión de la empresa, es un factor determinante en la forma en que las personas realizan su trabajo y toman decisiones en todos los niveles de la empresa.
Las empresas deben cuidar y fomentar su propósito, los valores y virtudes que este conlleva, así como la posible correlación entre el sentido transaccional del trabajo y el impacto en los patrones sociales, medioambientales y de gobernanza.
De ahí surge la necesidad de mantener “fuera del punto de mira” aquellas variables relacionadas con el propósito, tanto cualitativas como cuantitativas, para garantizar que se trate de un elemento presente en el día a día de la organización.
Estas métricas deberían reflejar los factores que determinan el rendimiento de la empresa en relación con los beneficios que promete.

Las características fundamentales del propósito
Para aclarar la esencia del propósito y evitar propósitos rebuscados o falsos, hay ciertas características que la empresa debe abordar mediante una prueba de fuego:
- ¿Refleja el objetivo el legado de la empresa, así como sus ambiciones presentes y futuras?
- ¿Refleja ese objetivo una necesidad real de la sociedad?
- ¿Son coherentes las decisiones de la empresa con su propósito?
- ¿Se vive ese propósito con pasión?
- ¿Es el propósito de la empresa evidente y convincente para las partes interesadas clave?
- ¿Se siente la gente más comprometida con la empresa gracias a su misión?
- ¿Es el propósito capaz de resistir ante un mundo que cambia sin previo aviso, de forma errática y caótica?
La necesidad de lograr éxitos
Las empresas con una misión tienen un impacto social y medioambiental reconocido, y esto se refleja en el comportamiento de las personas que forman parte de su ecosistema: empleados y socios.
Cuestiones como el trabajo significativo y la creación de valor también cobran una importancia fundamental. Las empresas con un propósito claro ofrecen a los integrantes del sistema la oportunidad de marcar la diferencia, lo que, por sí mismo, hace que las personas se sientan más comprometidas y motivadas.
Conclusiones
1. Objetivo y transparencia: hay que ser ambicioso
Un objetivo ambicioso y realista establece una intención común cuyo impacto trasciende los límites de la propia organización. No se limita al crecimiento rentable, sino que también implica el compromiso de hacer las cosas bien.
2. Transformación cultural: actúa de forma deliberada
El propósito, la misión, la visión y la promesa proporcionan un marco coherente, consistente, integrado y eficaz para que las personas comprendan el razón de ser de la empresa a través de sus actividades cotidianas.
3. Impacto positivo: ser una empresa que contribuye al bien común
Una organización verdaderamente grande —no por su tamaño, sino por su espíritu— vive un propósito que va más allá de su oferta de productos y/o servicios.
4. El papel del trabajo: sé eficaz
Las personas deben esforzarse y luchar por un objetivo digno que tenga un verdadero significado tanto para cada individuo en particular como para la sociedad en su conjunto.
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