
¡Es la economía, estúpido! … Pensando en la valoración de marca

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En los últimos años, tras haber dirigido más de un centenar de valoraciones de marca, me atrevo a decir que el resultado sirve para poco… principalmente para una transacción en la que la marca esté involucrada. Es más, existen al menos dos situaciones de riesgo:- Debe hacerse muchas suposiciones que tienen que mantenerse en el tiempo para que los resultados sean comparables
- Parte del cálculo utiliza variables que están fuera del control de la empresa (y con una experiencia de marca que “per se” es un caos para seguir añadiendo factores incontrolados… ¡ya sabes!)
El valor de la marca nos da una idea sobre el valor del capital relacional de la empresa, parte de sus activos intangibles y, por ende, parte del valor total de la compañía. Es una parte de la explicación del todo.
Lo interesante de branding es que los mejores resultados de este tipo de evaluación son subproductos del proceso y no el resultado en sí mismo.
Por varias razones, no me meto en los modelos de valoración (que son inferiores a lo que se dice):
- No soy economista
- No es el punto de debate
- Es más aburrido que lo que estoy escribiendo aquí y ahora
En cualquier caso, volviendo al proceso, podemos decidir qué acciones tomar para generar una mayor demanda en mis segmentos de clientes clave, o qué elementos se deben mejorar para fortalecer nuestra marca (reduciendo riesgos) frente a mis competidores... Y en todo esto, ¡el valor no es necesario!
Así que las preguntas son:
- ¿Por qué valoramos las marcas?
- Establecer un lenguaje común en la empresa (¿con el riesgo de que si otros me entienden, les daría más herramientas para discutir lo que hago y lo que no?)
- ¿Es necesario o es un asunto de moda?
- ¿No sería mejor pensar en modelos como el cuadro de mando integral que nos permite tomar decisiones? (hablaré de ello en los próximos días... ¡lo prometo!)
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