Sobre comportarse con franqueza y honestidad en el branding

Desde que tenemos noción de la existencia de las marcas (7000 a.C. en Mesopotamia), el objetivo ha sido y sigue siendo el mismo: expresar singularidades que distingan de forma coherente mi oferta de productos y servicios. En la antigüedad, las experiencias eran de 360°: con menos personas, más locales, estructuradas en el tiempo.

En todos los casos, sin embargo, la intención era generar experiencias que tuvieran un significado único... Esto no ha cambiado en absoluto. Lo único que ha ocurrido es que se ha vuelto más complejo.

Hoy, la clave reside en pensar, decir y actuar de forma honesta y directa (aunque en absoluto sencilla), centrándome en los equilibrios entre lo que prometo al mundo exterior y los valores que se experimentan dentro del sistema, entre lo que ocurre en los mundos offline y online, recordando que lo más importante son las ideas y no las herramientas que se utilizan (hoy) para crearlas, compartirlas y hacerlas evolucionar, consciente de que es un esfuerzo que debo dirigir a una tribu dislocada que ha traspasado las fronteras del espacio y del tiempo.

El camino hacia la creación y construcción de una experiencia relevante, única y significativa, que haga de la marca una plataforma estratégica de la empresa, que exprese su propósito y dé un marco a sus ideas y acciones, es largo.

En todos los casos se basa en tres elementos principales:

  • Conciencia: Más allá de la responsabilidad, y recordando que la responsabilidad es una obligación que se asume, mientras que la conciencia es un estado inherente y original de la empresa
  • Construcción de la historia: Se trata de forjar una narrativa basada en la realidad y las aspiraciones, y en la participación de los diferentes públicos que componen la marca, más allá de la mera narración de historias
  • Cocreación: Conseguir que mis otros públicos participen en la creación de ideas, procesos, productos y/o servicios. Las herramientas están disponibles, existe cierta demanda, los resultados son notablemente superiores a los procesos de innovación internos

Independientemente de cómo se quiera llamar a la experiencia, hay ciertos conceptos básicos que deben tenerse en cuenta:

  • Dos elementos fundamentales:
    1. presentación directa de la experiencia, y
    2. honestidad de pensamiento, palabra y obra respecto a la empresa
  • Tres conferencias magistrales:
    1. conciencia empresarial,
    2. construcción de historias compartidas y
    3. procesos de cocreación participativos y abiertos
  • Cuatro raíces en la realidad:
    1. Aunque haya muchas personas implicadas en lo que es un proceso totalmente abierto, es la empresa la que crea la intención y la que tiene el control;
    2. Incluso cuando se construye una historia, debemos recordar en todo momento que siempre tienen éxito quienes están respaldados por grandes productos y/o servicios;
    3. Se trata de los valores y de la coherencia con la que se construye la promesa hecha por la empresa, y
    4. Se da la importancia adecuada a las herramientas en función de lo que son, garantizando un equilibrio entre offline y online