He vuelto de mis vacaciones, de vuelta a lo que hago habitualmente... y digo habitualmente y no común... acostumbro a hacer algo que me gusta, que se eleva cada día, que crece con el tiempo... y que a veces requiere volver a sus raíces.
Vuelvo a las raíces de este Webjam, a su nombre, a su idea de llamada a la acción que por fin da un sentido...
Tradicionalmente, el branding era un esfuerzo que hacían las empresas para diferenciarse de sus competidores, para mostrar ventajas funcionales y emocionales que las hicieran únicas. Un esfuerzo realizado de dentro hacia fuera y hacia sus públicos objetivo ...
Lo interesante es que el mundo en que vivimos ha cambiado, está cambiando y seguirá cambiando. Nos volvemos:
- De un sistema estructurado jerárquicamente a una red
- De la verticalidad a la transversalidad
- De lo previsible a lo incierto
- De poseer algo a vivir experiencias
- Del monólogo al diálogo
No esperamos ni queremos que las empresas nos vendan felicidad, sino que nos la faciliten. Buscamos un microclima para nuestra autoexpresión.
Si esto es así, la experiencia de marca no es posible sin la participación de las personas que viven esa experiencia. Esto fuerza el diálogo entre empresa y público, un diálogo personal e íntimo entre personas.
No es sencillo porque requiere que la empresa reconozca que la experiencia ya no está completamente bajo su control, Esto significa que las empresas tienen que hablar, escuchar (más que hablar) y actuar en consecuencia...
Dialogar, de alguna manera, es ser semántico... Las experiencias de marca deben ser semánticas y los que nos dedicamos a este tipo de esfuerzo también tenemos que ser... comprensibles cuando hablamos de por qué y cómo (por qué + cómo = ¡guau!) construir una experiencia de marca (es como cuando vamos al médico... si tenemos algo, esperamos entender lo que nos dice... ¿No?), y tenemos que dialogar, adaptarnos, actuar...
Este Webjam, como dije al principio, más que hablar de branding, habla con nosotros, entre nosotros y para nosotros... El foco, por supuesto, es la experiencia de marca, aunque no necesariamente, ¡debe ser una entelequia!...
Este es el resultado de la observación, de conocer el momento adecuado para cambiar, de hacer las cosas bien y mal... de hacer lo que hago con amor... ¡Sólo eso!





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