Las culturas organizativas nunca cambian por sí solas. Lo que las cambia son los comportamientos individuales, y cuando se consolidan, se produce una transformación cultural.
La necesidad de racionalidad
Las empresas nacen de una gran idea que se convierte en un propósito a toda prisa. Para dar vida a estos emprendimientos, establecen ciertos objetivos estratégicos fundacionales cuya intención subyacente es trascender y perdurar, y esto se consigue mediante el crecimiento -mercados adicionales, nuevos productos, fusiones y adquisiciones- y la transformación -nuevo liderazgo e iniciativas-.

No hace mucho tiempo, suponíamos que la capacidad de crecimiento y transformación eran infinitas; sin embargo, la realidad nos muestra lo contrario. Los recursos son escasos, las personas son más racionales con su consumo, el compromiso con el medio ambiente es entrópico.
Los límites son un hecho.
Además, estas situaciones suelen generar una especie de cambios tectónicos en la cultura empresarial que acaban repercutiendo en el rendimiento de la organización. Por tanto, también es necesario unir a las personas que pertenecen a la plataforma empresarial (para simplificarlo, considera la plataforma empresarial como un grupo de empresas detrás de una única marca), centrarse en las acciones y conectar a los públicos clave en torno a una idea sencilla y convincente que sintetice la razón de ser de la empresa.
La necesidad de la ciudadanía
Hoy en día, existe un espacio difuso entre las dimensiones social y empresarial. Las empresas sienten la presión de ir más allá de "hacer el bien haciendo el bien" porque las personas, incluido su papel de ciudadanos, exigen a las empresas una contribución positiva real a la sociedad.
De este modo, el impacto empresarial podría entenderse bajo tres aspectos:

- Resultados financieros y operativos: responder de una forma holística que tenga en cuenta no sólo los resultados de la empresa, sino también las circunstancias económico-financieras personales.
- Impacto Social y Medioambiental: Abordar siete de los ocho Principios de Sostenibilidad (tomados de la FSSD elaborada por El paso naturalSuecia).
- Para el planeta: Extracción - concentraciones de sustancias extraídas de la corteza terrestre, Conversión - concentraciones de sustancias producidas como subproducto de la sociedad, como los gases de efecto invernadero, y Degradación - por medios físicos como la sobrepesca o la sobreexplotación de los bosques.
- Para las personas: Salud: condiciones de trabajo peligrosas; Influencia: supresión de la libertad de expresión; Equidad: discriminación o selección injusta para los puestos de trabajo; y Creación de sentido: supresión de la expresión cultural.
- Experiencia: Respuesta a los propios conocimientos y experiencia.
- Conocimientos: Competencia (octavo principio), pericia y habilidades.
- Experiencia: Experiencias de marca, cliente y usuario.
No importa lo que uno haga, lo que está escrito arriba da sentido a la vida.
La empresa debe inspirar los comportamientos y motivaciones de sus públicos clave, incluida la sociedad en general. Debe captar el verdadero poder de su propósito llevado a la vida en cada idea, en cada acción. Y esto va más allá de un sucinto y superficial ejercicio de rediseño de la marca.
El propósito es lo que sostiene y alimenta la fuerza vital de la organización, dando energía y relevancia a la empresa y a su marca.
La necesidad de una transformación siempre activa
Debido a los nuevos modelos empresariales, mercados y necesidades de los clientes impulsados por la digitalización, las fuentes de perturbación crecen más deprisa que nuestra capacidad para "absorberlas y digerirlas".
Esto ha "transformado la transformación" en una necesidad y, como resultado, el propósito se vuelve aún más importante, proporcionando consistencia, coherencia, claridad y poder.
Ser una empresa impulsada por un propósito proporciona un vínculo emocional que produce un mayor compromiso.
En este sentido, el propósito sirve como una brújula que da dirección, vinculando e impulsando los esfuerzos de transformación de una forma comprensible para todos.
La necesidad de lo digital en todas partes en el entorno empresarial
La idea de comunidad también se ha visto afectada por los procesos de transformación, aunque como personas necesitamos estar conectadas.
La digitalización nos permite conectarnos de múltiples maneras que facilitan la forma en que interactuamos entre nosotros. La clave es evitar que las relaciones se vuelvan insustanciales.
El propósito es lo que permite que las interacciones digitales sean significativas.
Esto se debe a que da un sentido de valores compartidos, que es la base que sustenta la comunidad.
El Propósito también facilita la transformación digital porque es un acontecimiento que involucra a las personas de toda la cadena de valor empresarial, ayudando y motivando diversos esfuerzos entre todas las partes interesadas de la empresa.
La necesidad de una solución sencilla
Para dar vida al nuevo propósito e impulsar la transformación de la cultura -cambiando los hábitos, uno a uno- es necesario reconocer tanto las ambiciones y el presente de la empresa, como los valores y legados arraigados a lo largo de los años.
El propósito, que cobra vida a través de la misión y la visión de la empresa, es un desencadenante de la forma en que las personas realizan su trabajo y toman decisiones en todos los niveles de la empresa.
Las empresas deben cuidar y alimentar su propósito, los valores y virtudes que conlleva, y la posible correlación entre el sentido transaccional del trabajo y el impacto en las pautas sociales, medioambientales y de gobernanza.
De ahí surge la necesidad de mantener "bajo el radar" las variables asociadas al propósito, tanto cualitativas como cuantitativas, para garantizar que es un elemento que vive en el día a día de la organización.
Estas métricas deben abordar lo que impulsa el rendimiento de la empresa en relación con los beneficios que promete.

Las características clave de la finalidad
Para aclarar la esencia del propósito y evitar propósitos fantasiosos y/o falsos, hay ciertas características que mediante una prueba de fuego la empresa debe responder:
- ¿Refleja el propósito el legado de la empresa y sus ambiciones presentes y futuras?
- ¿Refleja la finalidad una necesidad real de la sociedad?
- ¿Las decisiones de la empresa son coherentes con su finalidad?
- ¿Se vive el propósito con pasión?
- ¿Es el propósito de la empresa evidente y convincente para las partes interesadas clave?
- ¿Están las personas más comprometidas con la empresa debido a su finalidad?
- ¿Es el propósito resistente ante un mundo que cambia sin previo aviso, de forma errática y caótica?
La necesidad de logros
Las empresas con propósito tienen un impacto social y medioambiental reconocido, y esto se reconoce en la forma en que se comportan las personas de su ecosistema: empleados y socios.
Cuestiones como el trabajo significativo y la creación de valor también pasan a ser clave. Las empresas con un propósito proporcionan oportunidades a los miembros del sistema para marcar la diferencia, y esto intrínsecamente hace que la gente esté más comprometida y motivada.
Conclusiones
1. Propósito y transparencia - Sé ambicioso
Un propósito ejecutivo y realista introduce una intención compartida con impacto más allá de la propia organización. No se limita al crecimiento rentable, sino que también se compromete a hacer las cosas bien.
2. Transformación de la cultura - Sé intencionado
El propósito, la misión, la visión y la promesa proporcionan un marco coherente, consistente, arraigado y eficaz para que la gente entienda el razón de ser de la empresa a través de sus actividades cotidianas.
3. Impacto positivo - Sé una empresa para el bien
Una organización auténticamente grande -no en tamaño, sino en alma- vive un propósito que es mayor que su oferta de productos y/o servicios.
4. Papel del trabajo - Ser eficaz
La gente necesita esforzarse y luchar por algún objetivo digno que tenga un verdadero significado para cada individuo en particular y para la sociedad en su conjunto.





Comentarios recientes