Normalmente, después de unos días de estar de vacaciones (de las que ya he vuelto), mis pensamientos empiezan a vagar libremente de nuevo, sin los "ruidos" normales que solemos tener durante el resto del año.
Me gustaría compartir esos pensamientos contigo...
Soy un poco postmoderno
Me gusta autoexpresarme, tener ideas propias, creer que puedo cambiar el mundo (a mi escala y en mi entorno inmediato). Soy respetuosa con (aunque creo que estoy lejos de ser un ejemplo) las cuestiones de género, el medio ambiente o la tolerancia. Sin embargo, la cuestión más importante que creo que me define como "postmoderna" es que si no veo un beneficio claro en lo que se me presenta, elijo cosas que ya conozco y que siguen manteniendo su validez.
En este sentido, postmoderno sería un individuo capaz de crear su propio mundo, mezclando lo que viene con lo que siempre ha estado bien.
Creo que estoy caminando en esta dirección, y me gusta.
Acepto estar en un mundo que fluye
Creo que más de la mitad de los posts que he escrito en Marca 3.0 (yo o mi alter ego, el Dr. Utterson) hablan de los cambios que estamos viviendo... De cómo nos hemos movido:
- De un mundo real y virtual, a un mundo real, offline y online
- De bienes propios, a disfrutar de experiencias
- De meros espectadores, a "estrella" de nuestro microcosmos
- Desde el conocimiento profundo de pocas cosas hasta la información superficial de todo lo que nos rodea
- Del estatus por riqueza y herencia, al estatus referencial y la "meritocracia
- De ser pacientes, a comportarse como eternos jóvenes caprichosos
- ...
El mundo fluye y nosotros fluimos con él a gran velocidad... Vivimos el momento con intensidad... Lo que imaginamos es posible y alcanzable...
La pregunta que se me ocurrió fue "¿Dónde estaban nuestros sueños? ¿Dónde está ese mundo ideal de Platón y Sir Tomás Moro que deseamos pero que no es realizable? ¿Hemos dejado en el camino la utopía (sin connotaciones ideológicas... ¡por favor!), ya no existe o vivimos en ella?
Hemos puesto un condón gigante a nuestros sueños
Creo que en algún momento se nos ha olvidado soñar, perdón, SOÑAR en mayúsculas.
Es como si la velocidad y el vértigo nos hubieran puesto en la condición de soñadores de superficie... Y esto puede ser filosóficamente poco realista, sin embargo, no es utópico.
Es raro, parece como si nos hubiéramos puesto un preservativo gigante que no deja que los grandes sueños vaguen y deambulen por nuestro espíritu. ¡Algo que perseguir!
Hemos confundido el progreso de la humanidad con el desarrollo de nuestra propia humanidad... Y en algunos casos, épocas y situaciones, seguimos siendo tan primates como hace 10.000 años, al menos tan salvajes y violentos (aunque en algunos casos, con cuello blanco).
En algún momento, creo que necesitamos volver a soñar en un mundo ideal e inalcanzable para equilibrar el progreso con nuestros comportamientos "primitivos", y dejar de pensar y decir que ese mundo es el actual.
¿No es hora de acercarnos a nosotros mismos sin preservativo?
Brandtopia
Algunos de nosotros, dedicados al branding, al marketing y a este tipo de cosas, también tenemos que ponernos a pensar.
Nuestra vida y nuestro sesgo a pensar en términos de marcas nos lleva a hablar de sueños alcanzables, de experiencias únicas, de vivir al azar, aquí y ahora...
- ¿Qué ocurre con nosotros y con los que trabajamos? ¿No tenemos sueños inalcanzables?
- ¿Cómo podemos pensar en un mundo mejor si nuestro horizonte se limita al presente?
- ¿Qué responsabilidad tenemos para construir un mundo mejor?
- ¿Cuándo nos pararemos a pensar que Arcadia es un juego de Nintendo y no un lugar ideal para vivir?
Si la marca es una cuestión de, para y entre las personas, hay que hacer algo.
No me refiero a renunciar a lo que hacemos, sino a volver a lo que vale la pena conservar, a ser posmodernos en nuestro trabajo. Es saber que detrás del sueño que ofrece una marca, hay uno más profundo, más valioso, más existencial... permanente e inalcanzable... utópico.
Es añadir a nuestros pensamientos y acciones:
- Dirección y orientación
- Valor
- Crítica
- Esperanza
- Delicadeza y deleite
- Honestidad






Comentarios recientes