…Ser global y también ser local. Colaborar y competir, explorar y explotar, alinear y romper la inercia; escuchar y expresarse, tener la mente abierta y decidir, ser consistente y versátil, ser y hacer, alcanzar resultados económicos, siendo sostenible y desarrollando a las personas… ¿Cómo se concilian estos dilemas?

Estamos iniciando una era donde las cosas ocurren con tanta rapidez que no tenemos tiempo de reflexionar sobre lo que nos pasa. Vamos de un mundo de problemas, que requiere velocidad, comprensión y análisis hacia un mundo de dilemas que demanda paciencia, sentido común y una cita permanente con la incertidumbre.

Producimos y acompañamos un período de grandes transformaciones tecnológicas, sociales, económicas, climáticas. Hay un mayor énfasis en la acción a expensas de la reflexión.

Pero… el mercado comenzó como un lugar donde la gente hablaba de lo que les importaba, en voces tan individuales como los productos artesanales que tenían entre ellos. A partir de la revolución industrial, la separación de la casa y el lugar de trabajo, el pensar y el hacer y la masificación entre otros, produjeron la brecha entre nuestra auténtica voz y la voz empresarial. En ese momento, el diálogo se enturbió.

“Si te pido que imagines a alguien planificando una estrategia, ¿qué te viene a la cabeza?

Probablemente una imagen de pensamiento ordenado, estructurado: un alto directivo o directiva, o un grupo de ellos, sentado en una oficina formulando planes que todo el mundo va a aplicar en la fecha prevista. Una estrategia hecha por pocos. Palabras clave de este proceso: razón, control racional, el análisis sistemático de los competidores y de los mercados, de las fortalezas y debilidades de la empresa, la combinación de estos análisis. Y en esa imagen, otros son los encargados de implementar”.  (Crafting Strategy, Henry Mintzberg, 1987)

Ahora, que los mercados se convirtieron en redes, las voces están de vuelta. Las empresas tienen que escuchar de nuevo el sonido de sus mercados. Escuchando, reaprenden a conversar. Y la voz trae artesanía: el trabajo de grupos de personas únicas, motivadas por la pasión.

“Y si ahora te pido que imagines a personas creando artesanalmente una estrategia, ¿qué ves?.  Seguramente una imagen totalmente diferente a la anterior… Lo que viene a la cabeza es el estar involucrado, una sensación de saber hacer con las manos, con la cabeza y con el corazón, desarrollado a través de una larga experiencia y compromiso. La “elaboración” (el Craft)  evoca a personas habilidosas, dedicadas, expertas en lo suyo, que alcanzan  la perfección a través del dominio del detalle. Pensar y hacer (formulación e implementación) van juntos, casi no se distinguen”. (Crafting Strategy, Henry Mintzberg 1987)

Arquetipos de arquitectos, visionarios, movilizadores, gestores de fondos, topógrafos se interconectan para dar sentido al futuro. Son parte de un proceso fluido de aprendizaje personal y colectivo a través del cual se desarrollan estrategias creativas. Pensar y hacer, reflexión en abstracto y acción aterrizada.

El proceso tradicional de planificación estratégica parece insuficiente para absorber las disrupciones de los mercados actuales. Cada día es más relevante mantener frecuentes diálogos estratégicos de los cuales recoger el dinamismo del entorno. Allí se generan las ideas, se promulga y se facilita la toma de decisiones y se ponen a prueba las palancas de valor específicas del negocio.

El rol de la marca en la estrategia de la empresa: Ser la plataforma estratégica

En este contexto, la marca hace síntesis entre la creación artesanal de la estrategia que une el pensar y el hacer, y las personas que lo llevan adelante con conductas determinadas.

Donde hay volatilidad, la marca pone visión y consistencia. Visión clara con un intento de crear un futuro promisorio y deseable

Donde hay incertidumbre, la empresa a través de la marca, busca diálogo y comprensión. Para entender, se requiere la habilidad de parar, mirar y escuchar.

Donde hay complejidad, la empresa brinda claridad. Para crear la claridad, las marcas ayudan a crear sentido. Imaginando un escenario de mayor consciencia, en el cual las personas son el centro y el motivo de todo, con significado y propósito.

Donde hay ambigüedad, la empresa debe ser ágil y su marca, real y auténtica. La  generación de confianza es clave: Transmitir autenticidad en el trato, transparencia en la información, utilidad en la aportación, respeto a la dignidad de las personas.

La marca es una síntesis consistente de lo que la empresa es y aspira a ser, que permite conversaciones valiosas entre los diferentes interlocutores, que actúa con consciencia y apoya un determinado estilo de vida.

La complejidad del escenario actual premia las buenas estrategias. Allegro 234 te ayuda a crear o tener una marca que sea la síntesis de una gran reputación, que siembre certezas y sosiego en tu buen hacer, que transmita confianza, y que consiga resultados con una fuerte consciencia social.

 

Roberta Larocca
Co-Founding Partner at Allegro 234
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